miércoles 15 de julio de 2009

El poder de la unión

Tiempo después de mi último post regreso para comentar sobre un evento realizado el Sábado pasado en Bizarro. Un éxito desde todo punto de vista: organización, voluntarios, donaciones, asistencia y recaudación.

La idea partió totalmente de una amiga, Jimena, que se encargó de los contactos con la discoteca/bar y junto con Gianni coordinaron las donaciones de lo que se vendería. Johnnie Walker, Smirnoff y Brahma dijeron sí y ahí estuvieron ese día.

El evento consistía en convocar a todos los que quisieran apoyar a ir a Bizarro el Sábado 11 de Julio a que consumieran, desde las 9:00pm hasta las 11:30pm todo el Whisky, Vodka y cerveza que quisieran/pudieran (todo costaba S/. 10) y todo lo recaudado, durante esas horas, iría a continuar las donaciones para la Sagrada Familia. Simple, divertido, fácil en teoría pero requería de mucha organización y ganas para conseguir voluntarios y convencer a todos de ir, sobre todo considerando que el tiempo era limitado y comenzaba bastante temprano.

Los voluntarios

Lo primero era buscar voluntarios para atender las barras. 16 en total me comentó Jimena. Unas cuantas llamadas y rápidamente tenía 7 nombres en lista: Ale, Mari, Julio, Mathías, Miguel Angel y Rafo, además de mí por supuesto, ya estábamos apuntados. Todos dijeron que sí sin pensarlo.

Jimena se encargó de los demás y llegamos a 16 en un día. Entre ese día y el día que lanzamos oficialmente el evento nos llegaron muchos correos de personas que querían apoyar en las barras. Al final 24 nombres quedaron en la tarjeta pero estoy seguro habían muchísimos más interesados así que ¡gracias a todos ellos! No pongo los nombres pero les dejo la tarjeta para que los lean:


La difusión

El segundo punto importante para asegurar el éxito del evento era la difusión. Aquí es donde los voluntarios, junto con varios más, comenzaron a apoyar directamente. Los correos y eventos de facebook sirvieron tremendamente y se hicieron listas con cientos de nombres de diferentes lugares.

Más de 600 personas confirmadas via facebook y otras tantas en listas aparte pero todos con el mismo objetivo: ayudar a una comunidad de niños abandonados de Ventanilla mientras se divierten tomándose unos tragos. Al fin y al cabo ¿por qué no?


El evento

El Sábado empezó temprano para los voluntarios. 8 de la noche en Bizarro para recibir los tips sobre cómo servir y cómo no servir de Gianni además de la explicación de cómo se desarrollaría el evento y las expectativas de recaudación en base a experiencias anteriores.

Aquí nos dimos cuenta que éramos un montón de bartenders así que al final unos cuantos se quedaron en la banca como suplentes, algunos llegaron a entrar a las barras y, aunque otros se quedaron sin atender, espero que igual la hayan pasado bien pues son tan parte de este evento como los que sí tuvimos la suerte de atender. Y digo suerte porque al final resultó ser una experiencia súper divertida y entretenida, y si además a eso le sumamos el trasfondo social queda mucho mejor. Nada parecido a lo que uno podría pensar de trabajo de voluntario ¡pero ya ven que hay formas divertidas de ayudar!

Las primeras apuestas apuntaban a llegar a nueve mil, yo me contentaba con llegar a seis mil y los más optimistas pensaron en batir récord de recaudación en este tipo de eventos y alcanzar los diez mil. Cualquier número era bastante y es un monto con el que la Comunidad no cuenta el día de hoy así que ya sólo estar ahí a punto de comenzar era más que bueno para todos esos niños. Lo demás tendría que venir después.

Después de repartirnos las barras quedé en la de la entrada junto con Marquito, Karim, Oscar, Julio y Carla. Nos acompañaba gentilmente Yamil, bartender oficial de Bizarro, y con eso completábamos el equipo. Alcancías y cajas para que las personas pongan su donación directamente ahí adornaban cada lado de las barras. Nos repartimos los extremos de las barras y esperamos que abran las puertas.

Nueve en punto comenzaron a entrar los más puntuales. Eran pocos pero nueve de la noche no llega casi nadie a una discoteca, por lo menos en condiciones normales. 9:30pm ya había un mayor número de personas, el consumo se estaba incrementando y con Marco ya tirábamos números de lo que íbamos recolectando para re-definir la proyección final.

Avanzaba la noche y veíamos, entre trago y trago que servíamos (y para algunos entre trago y trago que tomaban), como se llenaba el lugar. A las 10 ya estaba lleno y empezaba a vibrar el teléfono con personas que no podían entrar. Los tragos seguían saliendo, los stocks en las barras bajando y las donaciones aumentaban. Ya no había tiempo de hacer números y la concentración estaba en atender a la gente, entregar lo que pedían y no equivocarte con los vueltos. El aprendizaje, para la próxima, y espero que haya próxima algún día, es avisar a la gente que lleve efectivo y mejor si es sencillo para evitar correrías con los vueltos.

Era muy bonito estar en la barra de la entrada y ver a todos los que iban entrando, muchos de ellos conocidos, algunos que no veía hace, literalmente, años, otros nos tan conocidos pero igual saludando porque la mayoría ahí, y sobre todo si llegaban tan temprano, estaba para ayudar.

La verdad que cada uno en la barra hacía su parte, hubo siempre buena onda y la pasamos muy bien. Afuera de la barra, los asistentes también hacían su parte y más de una barra se quedó sin stock. Bajamos más chelas y redistribuimos las botellas que quedaban para que siga habiendo atención en todas las barras. Lo mejor era cuando alguien te hacía un pedido y depositaba más de lo que le correspondía en la caja, desprendimiento total y puras ganas de ayudar. ¡Espectacular!

11:30 en punto nos avisan del corte y, bien respetuosos nosotros los invitados, paramos la venta. Era hora que Bizarro se convirtiera en discoteca “regular” con la ventaja de estar absolutamente lleno.

El punto de encuentro, con las cajas de donación, era arriba, en la oficina de Gianni. Ahí llegamos uno a uno los bartenders y luego de la felicitación y comprobación del estado etílico de algunos, bien merecido por cierto, nos quedamos contando lo recaudado con Jime, Karim, Marco y el mismo Gianni.

Entre billetes de soles, de dólares y monedas batimos el récord y hasta las más optimistas proyecciones que sólo dos horas y media antes habíamos lanzado. ¡Diez mil novecientos quince soles! (S/. 10,915 si lo quieren ver en números). No sólo eso. Ya lo habíamos escuchado mientras atendíamos pero nadie se dio cuenta de la magnitud de la convocatoria (¡nuevamente, felicitaciones y gracias a todos los que apoyaron!) hasta ver las cámaras de la calle, mientras contábamos el dinero, y observar las enormes colas que se habían formado para entrar.

En verdad increíble saber que podemos contar con tanta gente cuando se trata de ayudar y gratificante saber que uno ha formado parte de eso. Después de ver eso y guardar lo recaudado, que sería depositado en el banco el mismo lunes, a disfrutar de la discoteca y saludar y agradecer a las personas que estaban ahí.


Comentarios finales

Después de ver la acogida del evento me queda más claro que nunca que somos una generación solidaria con los demás. Si no hemos hecho algo antes es porque quizás no nos hemos dado el tiempo de analizar que hay formas fáciles, como está, de apoyar.

Creo que al final es cuestión de ser creativos para acercar las obras a la gente y no esperar lo contrario pues, lamentablemente, el día a día a veces no nos permite hacerlo. Esa noche fue un lindo ejemplo de que cuando se quiere, se puede y se que la experiencia fue gratificante para todos pues he visto correos y hasta ideas para organizar el siguiente evento madurando entre algunos.

Más allá de los montos, que como ya dije fueron espectaculares y hasta impensados, por lo menos para mí antes de comenzar la noche, me quedo más contento pensando otra vez que las pequeñas ideas puestas en acción a favor de los más necesitados mueven masas enormes de personas dispuestas a ayudar sin esperar nada a cambio.

Me da gusto saber que una causa como La Sagrada Familia genera, sin conocerla para muchos, la misma sensación de responsabilidad y ganas de ayudar que me motivó a mí a comenzar esta campaña que de a pocos me desbordó y sobrepasó para ser una campaña de muchos más que yo, de varios, ojalá de todos.

Sería inútil tratar de agradecer uno a uno a los participes de la campaña otra vez y de este evento en especial pero quiero aprovechar para mencionar a Rebe, mi esposa, que sin su apoyo no hubiera tenido el tiempo ni las ganas probablemente para dedicarme a esto, a Jimena que sin su empuje no hubiera sido posible el evento que hoy les cuento, a Gianni por el apoyo, a los voluntarios que ayudaron doblemente, con la atención y la convocatoria, y a todos los que asistieron, se interesaron y apoyaron el evento.

A los que apoyaron antes y a los que leen estas líneas, también les agradezco porque son parte de lo que me motiva a seguir escribiendo y haciendo lo que hago.

¿Quién se anima a hacer el siguiente evento?

Nuestra meta: su futuro

martes 16 de junio de 2009

Crónica de una carrera anunciada

La esperada crónica de la carrera. Ironman Brasil 2009, Florianópolis, 31 de Mayo 2009. Desde ya les comento que no voy a resumir nada así que si me explayo un poco espero me disculpen pero es algo que quiero describir en detalle.

Los momentos previos

Me despierto cerca de las 4:30am, salgo del cuarto y me reúno con algunos de los otros triatletas peruanos, Alfonso, Eduardo y Talí, para el desayuno. Cereal con yogurt y un plátano es lo que me va a tener activo durante la carrera y salvo las barras de proteína, unas galletas, los geles y el rehidratante es lo único que voy a comer en este largo día que recién comienza. La cambiada y preparación previa es rápida porque toda la logística ya la dejamos en la carrera el día anterior junto con la bicicleta. Lo único que hay que llevar es a uno mismo, el chip del tobillo y el wetsuit.

Bajamos como 05:10am, la familia está casi lista. Los de Terra también. Harto movimiento en la Posada María’s porque todos los peruanos estamos alistándonos para salir. Las fotos de rigor y mi familia me sorprende con unos polos hechos especialmente para la ocasión.

Salimos de la posada como a las 05:30am, llegamos como a las 06:00am. Me despido de todos y entrando al área de atletas, la pintada de número, el mío es el 1125, y mi familia me sorprende con unas banderolas de La Sagrada Familia y la campaña. Totalmente inesperado, ya era bastante con que estuvieran ahí y me sacan esto.

Entrada, revisión de la bici y noto que estoy un poco nervioso porque, por primera vez desde que compré esa bicicleta a mi amiga la Mona Herrera, triatleta y Ironwoman, veo como que la llanta de adelante está descentrada. Mientras no choque con los frenos no hay problema, pienso para mí mismo, y me trato de olvidar del tema. ¡¡Imagínense 180km pensando que algo le va a pasar a la rueda!! Sigo hacia el área de transición donde me tengo que cambiar y poner el wetsuit. ¡Ahora sí todo comenzó!

En el área para cambiarnos me encuentro con algunos peruanos. Saludos y cada uno se mantiene en lo suyo, concentrado. El área de cambiado para la natación está llena de gente, bebidas hidratantes, agua, frutas, bloqueador solar (aunque no hay ni pizca de sol) y vaselina para evitar el roce del wetsuit con el cuerpo (¡que por experiencia genera quemaduras donde uno se olvida de ponerse!).

Termino de cambiarme y me encuentro sólo con Kike. Salimos junto con Kike y Jorge, de Terra, hacia la playa cada uno buscando a su familia. En el caso de Kike, además de para saludarlos, para entregar la cámara de video que se la había quedado. Encontramos a mi familia (era fácil por la banderola, ¡bien pensado!) pero no a la esposa de Kike así que la cámara se la queda Rebeca con el encargo de pasársela a la esposa de Kike cuando la vea. Nos despedimos de nuevo, mucha suerte y a la zona de partida.

La Natación

Para este momento, siendo mi primer Ironman y segunda triatlón en mi vida, seguía nervioso. Lo único que pensaba era que tenía que salir del agua a tiempo, 2:20 era el corte para eliminarte si no salías del agua. No era posible que hubiera hecho todo lo que hice para que me eliminen en la primera etapa, no hay forma. ¡Varias donaciones dependían de mi avance en la carrera y no me iba a quedar en los primeros 4km!

Para colmo de males, la pocita que habíamos visto los días previos y donde les comenté había entrenado, se había transformado en un mar embravecido, picado, como si tuviera vida y dijera: no se las pongo fácil de ninguna manera. Las boyas que habíamos visto los días previos las habían cambiado, dos de ellas, por unas más pequeñas, más difíciles de divisar dentro del agua (la primera y tercera seguían siendo grandes y la segunda y cuarta enanas).

Seguimos avanzando entre los otros atletas tratando de buscar un claro donde quedarnos tranquilos para esperar el inicio de la carrera. Desde ese claro veíamos flamear una bandera peruana pero no veíamos de quien. ¡Qué importa mientras hayan peruanos! Nos dan el encuentro, de pura suerte entre 1,500 atletas, Talí, Ricardo y Eduardo. Abrazos entre desconocidos, nos saludamos con un argentino al lado. Una arenga entre los peruanos, concentración, buena suerte, una encomendada al de arriba para la serenidad, que me guíe correctamente y a esperar.

Sonó el cañonazo y todo se volvió un loquerío. Gritos de entre júbilo y nerviosismo (yo callado) y a caminar al mar que, por lo menos, estaba igual de temperado que los días previos. La entrada al agua fue lenta, evitando la multitud para encontrar un lugar donde zambullirme pero era imposible, mucha gente en muy poco espacio así que a remar no más. Los primeros metros, no se cuantos, fueron muy trabados. Chocaba por adelante y me golpeaban de atrás pero me cuidé que no me sacaran los lentes de una pataleada.

Cuando ya podía nadar miraba la primera boya. El circuito es como una M comenzando por la vertical de la derecha, 960mt mar adentro nos esperaba esa primera boya. Desde ahí unos 150mt horizontal y 960mt hacia abajo completaban la primera vuelta. El circuito salía del agua por unos metros para volver a adentrarse unos 840mt al fondo, 100mt diagonales y la salida final de 790mt para un total de 3,800mt de nado en mar abierto.

Llegar a la primera boya no fue tan difícil. Las clásicas desorientadas dentro del mar se podían corregir, de alguna manera, viendo a los otros participantes al lado pero cada vez nos íbamos quedando más solos los de atrás. 21 minutos a la primera boya no estaba mal. Miro a la izquierda y veo la “segunda boya” así que junto con varios más hacia allá enfilamos. Como a un tercio del trayecto se nos acerca un kayak y nos “enseña” que estamos en realidad yendo hacia la tercera boya, así que tuvimos que girar 90° y subir vertical. En ese momento el fantasma de la eliminación rondaba por mi cabeza pero no quería ni mirar el reloj. Subiendo hacia la verdadera segunda boya me choco de frente con un grupo grande que bajaba para su primera salida. Me doy cuenta por un manotazo en la cabeza, más fuerte que los que ya habían habido y cuando levanto la cabeza intrigado, veo a todo el grupo así que me salgo de su camino y sigo el mío, hacia la boya. Ya no hay casi gente detrás de mí, o por lo menos eso parece porque con el mar picado podrían haber varios y simplemente no verlos.

De la segunda boya hacia la orilla me animaba el hecho de salir, aunque sea un rato, del agua. Constantemente me tranquilizaba pensando que sólo así podía disfrutar de esta etapa pero pensar que estás a casi 1km mar adentro, en un mar picado, y ver personas que se agarran de las sogas de la boya y de los kayaks te hacía tener que serenarte. Para evitar el miedo a la eliminación me prohibí a mi mismo mirar el reloj hasta salir de la primera vuelta. Si tenía que acelerar, que fuera en la segunda vuelta.

Después de pelearme con la corriente terminé saliendo un poco alejado de la boya de la orilla pero lo que faltó preferí correrlo que seguir nadando contra-corriente. Salgo, las clásicas piernas pesadas fuera del agua, más por la costumbre que el cuerpo no pesa igual dentro del agua que por un cansancio real (teoría mía no más), corro por el corredor, un vasito de agua, los gritos de mi familia, saludos a Terra y al agua de nuevo. Veo el reloj y marca 56 minutos así que me tranquilizo. Si la vuelta grande la hice en 56, la corta la debo hacer en menos y estamos listos con el corte. No hay casi riesgo.

Esta segunda entrada fue más complicada que la anterior. O el mar se puso más bravo o ahora que casi no hay gente nadie me cubre de las olas. Tenías que zambullirte debajo de las olas para que no te revienten encima en la orilla. Una vez pasada la rompiente y sin la ayuda de orientación de un grupo grande, la llegada a la tercera boya se complicó por un mar más picado, para mi gusto, y una corriente que evitaba a toda costa que llegaras a darle la vuelta a la boya de siete metros de alto. Desde ahí, hacia la cuarta boya (esta vez no había como equivocarse) se sintió relativamente sencillo. Yo seguía a buen ritmo, sin cansancios ni calambres y mis brazadas seguían fuertes como al comienzo.

Lo que vino después fue un suplicio. Para la salida final había que apuntar a unas boyas blancas “en la orilla” como en la primera vuelta. Hacia ahí apunté pero la corriente me sacaba de rumbo constantemente así que, como paso en la primera vuelta, decidí no luchar mucho más y salir por un lado . Para mi mala suerte, o poca visibilidad dentro del agua si quieren, estas boyas blancas no estaban en la orilla sino a unos 25 metros de la orilla así que de todas maneras tuve que nadar horizontal a la playa para pasar entre las boyas como decían las reglas. Lo bueno es que el sol había comenzado a salir.

Finalmente salí del agua. ¡¡Veo el arco con el cronómetro, 01:55:06!! Corro hacia la zona de transición, los organizadores me ayudan a sacarme el wetsuit, paso unos segundos por el agua dulce (especie de duchas para sacarse el agua salada) y sigo a cambiarme para la segunda etapa. Una de tres, la más angustiante, check.

La Bicicleta

Zona de transición y una sensación de agua salada en la boca que me trato de quitar comiendo un par de sandías. Secada rápida y a cambiarse. La ropa seleccionada para esta etapa incluía: medias, zapatillas, lycra de ciclismo y encima una colorida lycra de mi tío Juan como homenaje a su reciente fallecimiento, el polo rojo sin mangas de triatlón cargado de geles, 2 barras de energía y unas galletas, casco, guantes y lentes de sol (más por el viento que por el sol). Decidí no ponerme el polo de manga larga, si hace frío me aguanto y además entro en calor rápido, pensé.

A recoger la bici y a pedalear no sin antes escuchar las constantes barras y arengas de la familia. Transición de 11:02 minutos, lenta pero eso no era importante para este primer Ironman. Quedan unas cuantas bicis sin recoger, o hay algunos cuantos detrás o ya varios abandonaron.

La pedaleada comienza bien y empiezo a pasar a varias personas. El recorrido tiene unas subidas al comienzo que hago parado sobre los pedales para recuperar aún más tiempo y porque me siento fresco en realidad. Empiezo a contar a los que paso, uno, dos, tres ciclistas, mujeres, hombres, llego a contar poco más de veinte en algún momento. El sol pronto se va oculto tras unas nubes negras que rápidamente se disponen a descargar la lluvia sobre todos los atletas. No muy fuerte, no tan grave. Un viento asoma para frenarnos a todos los que íbamos en cierta dirección y, me imagino porque a mí no me pasó, a apoyar a todos los que iban en la otra dirección. Lamentablemente yo era de los frenados. Creo que uno siempre piensa que el viento está en su contra porque no importa para donde vayas, siempre se siente así. Igualito que la corriente del mar.

El circuito va por dentro de la isla, bordeando la costa por momentos, por carreteras y túneles y cada 10km un puesto de alimentación con muy amables chicas que ofrecían agua, hidratantes, fruta y hasta beijos al paso. A lo largo de todo el recorrido la gente se apostaba a aplaudir algunos, a tomar fotos otros, y muchos a pedir las garrafinhas a los atletas. Regalé varias a los niños, que las disfruten.

Un par de bebidas hidratantes, un par de plátanos, geles y pastillas de sal según el plan. Como en el kilómetro 50 me acuerdo que tengo que comer y abro mis Ritz traídas desde Lima (cábala de los entrenamientos). Al rato un sonido que me parece como que la llanta de adelante perdía aire así que decido parar. Toco la llanta y estaba todavía inflada pero había perdido algo de aire así que decido cometer mi primer error en la bicicleta: inflarla en lugar de cambiarla!. La inflo con mi pequeño inflador y sigo mi curso. Como en el kilómetro 62 se me acerca un enjambre de periodistas en motos. No puede ser que la campaña haya llegado hasta acá, me dije, pero a los pocos segundos me pasó el pace car (auto que va primero que todos con un cronómetro en el techo) y me di cuenta de lo que pasaba: el líder de la competencia me estaba pasando. Obviamente él iba hacia el final de su segunda vuelta y yo recién en la primera. Lo dejé pasar posando en la forma más aerodinámica posible, no vaya a ser que algún periodista justo tome una foto del campeón pasando a un competidor. Había que estar preparado. Mientras se iba pensaba, “si sólo no hubiera parado a inflar la llanta no más...”

De vuelta a la subida difícil, pero ahora de regreso, ahora un poquito más conservador guardo un poco más de energía pero es inevitable tener que pararse en los pedales. Los autos y la gente siguen apoyando y los niños pidiendo sus garrafinhas. Justo en plena bajada, cuando uno debe agarrar como 60km/hr y ser feliz sin pedalear, la llanta (ojo que no le puse apelativo a la llanta) se revienta. Ahí recién me di cuenta que debí cambiarla. Ni modo, a voltear la bici y a cambiar la cámara. Como no soy experto, me demoro un poco pero creo que lo hice relativamente rápido con las herramientas que tenía. El carrito de auxilio mecánico no apareció sino hasta el final, cuando ya me subía de nuevo. Por supuesto varios de los veintipico ciclistas que había pasado en esa vuelta me pasaron de nuevo así que ahí fue cuando perdí la cuenta y eso dejó de ser importante.

Continúo con la bajada y como en el kilómetro 75 se me acerca una moto y esta vez sí me estaban filmando a mí. Era Jorge, de Terra, y me acompaña hasta el kilómetro 90 y la parada para recoger mi bolsa de special needs. En la parada saco la cámara de repuesto que había guardado en la bolsa, felizmente, mi sánguche de jamón y cuando me dispongo a partir, un señor argentino buena gente me dice que disfrute tranquilo de mi comida, que lo acompañe, que esto tenía para rato (y tenía razón). Así lo hice y me comí mi sanguchito, rápido, pero con la familia y el argentino. Iba 90km y 03:23 horas, bastante más bajo que mi promedio de entrenamientos pero con las dos paradas que les comenté. A recuperar en la segunda vuelta.

Parto nuevamente con mis dos cámaras de repuesto (una original y la de re-repuesto recién recogida) esperando no tener que usarlas y al ratito, kilómetro 115, psssssssssss, segunda llanta reventada. A cambiarla de nuevo y mientras lo hago me pongo a pensar qué hice mal o por qué soy tan piña. Llego a la conclusión, siempre mientras que cambio la cámara y de nuevo sin carrito de auxilio cerca, que no debo haber inflado a la presión adecuada la llanta la vez anterior y que al darle a algún hueco en la pista (habían unos pocos pero les di a todos, creo) la falta de aire había hecho que la llanta se deforme y el aro “muerda” la cámara. Con eso en la cabeza inflé la llanta lo más que pude con mi mini inflador pero me quedé con la idea que podía pasar lo mismo, ¡¡y sólo me quedaba un repuesto!!

Apenas vi un mecánico en moto lo paré tipo taxi, me orillé y cuando se me acercó le pedí un inflador de pie, de esos que miden las libras de presión en la llanta, para sentirme más tranquilo. El tipo, muy calmado, como si esto no fuera una competencia, sacó su celular y me dijo que iba a llamar al mecánico que tenía la bomba de pé. Debo reconocer que me incomodó un poco, por no decir que me molestó bastante, que no tuviera la bomba así que le dije que no iba a esperar y que más bien me alcance más adelante el mecánico que sí la tuviera. Efectivamente el tipo me hizo caso y a los 10 minutos me paró el mecánico con la bomba así que después de mi quinta parada en la bicicleta ya me sentí más tranquilo. Y tenía razón, no volví a necesitar cambiar la llanta o inflarla, mi teoría podría estar correcta.

Como en el 125 me pareció ver a Kike unos minutos detrás de mí pero no podía ser, Kike tenía que haber salido antes que yo del agua y el ciclismo es su deporte fuerte así que no creo. Me debo haber equivocado. Unos kilómetros más allá se disipa la duda cuando veo a su esposa esperando, cámara en mano, que pase Kike. Que raro, le debe haber ido mal en el agua, pero muy mal porque estamos a tres cuartas partes del ciclismo y recién me va a pasar. Pasó lo que debía pasar y Kike me rebasó en el penúltimo túnel donde justo nos cruzamos, unos de ida y sólo Kike y yo de vuelta, con Eduardo y Carlos. Casi todo el team 5am en pleno salvo Fukuda que se hizo un carrerón y nunca lo vimos. Un sonoro ¡VAMOS PERÚ! a cuatro voces sirvió para renovar las energías y los ánimos.

En esta segunda vuelta ya había salido el sol y sólo comí una barra de proteína, más hidratante y los metódicos geles y pastillas de sal.

A partir de la pasada de Kike intenté aumentar la velocidad para evitar que se me escapara muchos minutos, total no faltaba tanto para terminar la bici. Nos cruzamos con Talí que también estaba cerca. Al final, 06:48:44 en la bici con 5 paradas y dos cambiadas de llanta que estimo me quitaron unos 25 minutos por lo menos. Llego entero a la transición, reciben mi bicicleta y a cambiarme para la última etapa. Dos de tres, check.


La Maratón

Para este momento ya habían pasado 9 horas desde el inicio y Eduardo Sturla, el argentino que ganó la carrera y que me pasó en la bicicleta hacía casi una hora que había cruzado la meta. Pero ahí seguíamos todos los demás mortales, camino a la meta. Unos estaban más avanzados que otros, tanto es así que los primeros peruanos cruzaron cerca de las 10 horas y media la meta, pero eso es lo de menos. Lo importante es no abandonar y seguir hasta el final.

Zona de transición, cambio de zapatillas, short, me quedo con el polo, un par de agüitas, gorro y a correr. Yo seguía sonriendo, me imagino que cansado aunque me recuerdo fresco. Nunca había corrido una maratón así que esta etapa era un doble reto para mí.

Como en los entrenamientos, arranqué bien rápido a correr de bajada de la bicicleta. Mientras que a algunos se les complica correr luego de varias horas de bicicleta, a mí, por alguna razón se me hace muy fácil. Tanto así que si algún día corro sólo una maratón creo que voy a calentar montando bicicleta.

Salí a un ritmo de 5min/km o menos y mi “estrategia” (lo pongo entre comillas porque todos me habían dicho que en esta etapa ya la supervivencia era la que primaba y cualquier estrategia pensada poco o nada iba a resultar) era correr a ese ritmo unos 10km para luego alternar, en bloques de 5 en 5 los kilómetros a ritmos de 6min/km y 5min/km y rematar los últimos 5km o lo que pudiera. Me sentía bien y la cuesta empinadísima con la que uno se encuentra a los pocos kilómetros la subí corriendo mientras la mayoría de atletas la subía caminando, guardando fuerzas para después. Como yo no sabía lo que se venía, parte del beneficio de ser un ignorante de maratones, no guardé nada para después pero felizmente no me faltó nada tampoco.

Pude mantener el ritmo fuerte durante unos casi 17 kilómetros y después me vino un primer bajón, natural supongo, que llevó mi ritmo a 7min/km o menos por un par de kilómetros más hasta que retomé un ritmo de 6min/km para terminar la primera vuelta de 21km en 02:08. Nada mal la verdad y estaba tranquilo al punto que cuando crucé por el special needs de la carrera no sentí la necesidad de parar. Tenía ropa más abrigada ahí pero ya estaba caliente y podía aguantar así que seguí a pesar que me esperaba la familia ahí para darme aliento. A Kike lo había pasado ya como en el kilómetro 14 de la carrera y me había cruzado con Ricardo que me llevaba 21km de ventaja.

Ya con la pulsera verde en el brazo, símbolo que había pasado los primeros 21km, mi segunda vuelta, recorrido de 10.5km, fue bastante buena también y me permitió acercarme bastante a Talí y Alfonso Simons, aunque creo que después que me acerqué aceleraron porque no los volví a ver más. El circuito está diseñado de tal manera que permite cruzarte con los atletas que están más adelantados, y también con los que vienen detrás así que cada cruce con peruanos permitía un intercambio de palabras de ánimo a la volada. Me hidrataba sólo con agua, y los metódicos geles y pastillas de sal, y pasaba por los puestos de hidratación corriendo mientras que la mayoría frenaba para tomar agua, hidratantes, gaseosas, sopas y hasta para comer panes y frutas que ahí nos ofrecían. Mi técnica era siempre agarrar un agua y guardar una de repuesto en el bolsillo del polo (esa técnica terminó por hacer que el agua que me guardaba me raspara la espalda y me hiciera una de las únicas heridas de todo el Ironman, las otras eran del roce del chip con el tobillo pero ya era tarde para parar a acomodar cualquiera de las dos) para cuando me tocará la pastilla o el gel y después, en el siguiente puesto, recargaba. Las pulsaciones estaban en 140ppm o menos lo cual era muy bueno pero las piernas ya se empezaban a cansar.

Así terminé la segunda vuelta, 31.5km y la ansiada pulsera rosada que indica que sólo falta una vuelta. Terra esperaba en el puesto de hidratación del kilómetro 32 para unas palabras antes de la última vuelta. Ese fue el único momento que paré, yo digo para conversar pero convenientemente también aproveché para probar la sopa (un par) y como me insistían con la gaseosa se me ocurrió probarla y la verdad me supo tan bien que me tomé cuatro vasitos. Caminé con Terra unos doscientos metros mientras conversábamos, les pedí que le dijeran a mi tío que se consiga la bandera y que me la pase a pocos metros de la meta y recuerdo haberles dicho “...ya llegué, 10km son como un entrenamiento cualquiera...” y con ese ánimo y la meta en la cabeza me eché a correr de nuevo. Comencé lento primero y luego agarré ritmo otra vez. Me cruce con Kike al que en ese momento le llevaría unos pocos kilómetros pues él había recuperado algo de tiempo.

Seguí a buen ritmo en mi última vuelta pasando a muchas personas que para ese entonces estaban, varias, caminando ya. Cuando vi el reloj, 12 horas 58 minutos, me faltaban poco menos de 6km y me di cuenta que, si aceleraba, podía llegar antes de las 13 horas con 30 minutos así que ese fue mi objetivo a partir de ese momento. Aceleré bastante a pesar del cansancio en las piernas y mi corazón se mantuvo estable en alrededor de 140ppm, impensable en un entrenamiento.

Los últimos 3 kilómetros debo haber rematado porque pasé a muchos que iban a buen ritmo con el impulso que les da el ver el último corredor antes de la meta. A unos 200 metros estaba mi familia con la bandera, cambié gorro y lentes de sol por la bandera y me metí un pique de atletismo hacia la meta. La llegada fue increíble, la maratón en 04:23:47.

Ya cruzando la meta, primero el ver el reloj 13:28:09 y el cruzar pensando en mi familia y en todo lo que había tenido que pasar para estar ahí, además de tener la bandera de Perú conmigo y poder levantarla para celebrar fue increíble. Trece horas veintiocho minutos de puro esfuerzo. Trece horas veintiocho minutos y una comunidad en Lima, atenta a lo largo de toda la carrera, que celebra la llegada. Trece horas veintiocho minutos y la satisfacción de la tarea cumplida. No se como explicarlo pero espero que la expresión de mi cara en la foto de llegada sea lo suficientemente expresiva como para que capten la idea.




El beso con Rebeca y el saludo con toda mi familia coronaron esa sensación indescriptible. Creo que estaba bastante entero y si me hubieran dicho que me faltaban 20km más me hubiera lanzado a correrlos sin pensarlo. Tenía la adrenalina a mil y pude haber seguido largo rato más. ¡¡Tres de tres, check y bienvenido nuevo Ironman!!

Entrevista de Terra (por cierto, salgo con cara de destruido en esa entrevista) y al muro a escribir bajo el slogan de la campaña Nuestra meta: su futuro las palabras ¡Promesa Cumplida! Y la satisfacción de que con la cruzada de esa meta conseguía para esos chicos lo que había estado persiguiendo los últimos meses. Ya no era un sueño, había logrado cruzar la meta y, con eso, conseguir las donaciones comprometidas para la comunidad de niños.

Lo que vino después fue júbilo total. Abrazos con los otros competidores, peruanos o no, en una hermandad que es difícil de describir a menos que se haya pasado por eso juntos. Los que estábamos ahí sabíamos lo que costaba y eso era suficiente para compartir los saludos y abrazos. Mención aparte la de Rafa y Motorzinho, los únicos discapacitados de la competencia que, como cualquiera de los demás, terminaron la carrera y nos demostraron a todos que los impedimentos se los pone uno mismo y no una incapacidad física.

Pido disculpas nuevamente por la extensión pero espero puedan compartir mi alegría y emoción al contar lo vivido. La mezcla de sensaciones al llegar y luego pensar en lo que se ha podido lograr, más allá de lo físico, en términos de ayuda para la comunidad es como para contagiarnos todos y repetir esto o algo más.

Mientras sea para los demás, que vengan otros retos.

Recuerden, Nuestra meta: su futuro


miércoles 10 de junio de 2009

Reportando desde Brasil (escrita unos días antes de la carrera)

Día 0: Miércoles 27 de Mayo - Previo al viaje

Salgo el Miércoles en la noche (el vuelo sale Jueves en la madrugada para ser exactos pero con las horas previas termino saliendo de mi casa Miércoles en la noche) después de un largo día de trabajo y coordinaciones.

Camino al aeropuerto recojo a Walter, reportero de Terra, medio que ha decidido cubrir la campaña y al grupo de peruanos en la competencia y pasamos de último minuto recogiendo un wetsuit prestado para el día de la carrera (el que tengo, también prestado, es de surf y no para nadar, además que con lo que he perdido de peso me queda cada vez más suelto con lo que cuando nado termino cargando agua como una bolsa, además que me da un poco de frío).

Día 1: Jueves 28 de Mayo – Llegada a Floripa

Aeropuerto, counter, impuesto, migraciones y todo el resto de trámites. Finalmente el vuelo de Lan y amanecemos en Sao Paulo. Alquilamos un auto y hacia Florianópolis directo. Son entre 8 y 10 horas de viaje en auto. La salida de Sao Paulo se hace interminable, por el tráfico, y ya después en la carretera el avance es muy fluido salvo un tramo pequeño donde la autopista de 2-3 carriles temporalmente se convierte en carretera de ida y vuelta. La ruta esta bien cargada básicamente por camiones y en el camino nos cruzamos con algunos otros autos que también van a Floripa y uno se puede dar cuenta por las bicicletas en los techos.

El camino se hace larguísimo pero llegamos finalmente en la noche. Posada Maria’s es el hostal donde nos quedamos casi todos los peruanos, en la playa de Canasvieiras. Altamente recomendable. Pizzas, pastas y a dormir.

Clima frío y lluvias ocasionales.

Día 2: Viernes 29 de Mayo – Entrenamientos y familia

Levantada temprano, desayuno y a armar la bicicleta (para el viaje uno la lleva desarmada). Hace frío pero aún así nos vamos a la Expo Ironman (feria donde venden todo tipo de souvenirs de la carrera así como artículos especializados para deportistas, además de ser el lugar donde uno confirma su inscripción y recibe todo el kit inicial) con los wetsuits en la mano para entrar al mar donde se realizará la competencia el domingo, playa de Jureré, para “conocer” el mar y entrenar un poco.

El mar parece una taza de tranquilo. Temperatura ideal a pesar que no hay nada de sol. Entramos unos 6 peruanos al agua. La idea es nadar unos 1,500 metros pero yo, para variar, me desoriento y pierdo el rumbo, ayudado por una ligera corriente. Como me quedé sólo, me aburrí al rato (en realidad también me cansé un poco y me dio miedo quemar fuerzas que con seguridad iba a necesitar el día de la competencia) y me regresé. Mi entrenamiento duró unos 25 minutos, alrededor de unos 900mt. Lo bueno es que el nuevo wetsuit prestado, a pesar que se siente bien apretado, funciona bastante bien así que decido que sea este el que usaré el día de la competencia.

Recepción de kits de la carrera y reglamento. Esto incluye: el chip que debe ir en el tobillo durante toda la competencia, la pulsera de identificación del atleta y una serie de bolsas de colores que uno debe entregar a la organización previo al inicio de la carrera. Cada bolsa, y cada color, identifica una etapa de la competencia y lo que no está ahí, ya no se puede usar. Mi número: 1125.

Almorzamos frente al mar en una playa cercana llamada Ingleses y de vuelta al hotel. En la tarde unos 40 minutos de bicicleta por las playas para probar si todo estaba ok además de usarla de sesión de fotos y entrenamiento con los amigos.

En la noche cena de pastas de todos los atletas y llegó mi familia (ellos hicieron la misma travesía en auto desde Sao Paulo): Rebe, mi mamá, mi hermana y su enamorado, mi suegra y mis tíos Pilar y Manuel Ricardo. Barra asegurada para el día de la carrera.


La comida estaba rica, un show de samba simpático y harto ambiente de competencia. Los peruanos fuimos todos con un polo de Ironman Perú donado por Johann (otro atleta) y a un argentino le gustó así que hicimos el clásico “intercambio de camisetas”. Es parte de la camaradería que se vive y que demuestra que este deporte, antes de ser una competencia para llegar antes que otro, es una competencia con uno mismo.

Posada ya dormir, el Sábado íbamos a salir todos los peruanos muy temprano a pedalear.

Día 3: Sábado 30 de Mayo – Check-in

A sólo un día la carrera amanece lloviendo y con frío al punto que desisto de salir a montar bicicleta con los demás. Nos quedamos unos cuantos. Al regreso del grupo otros cuantos salimos a correr unos 45 minutos y así activar las piernas. Más tarde aproveché para llevar a la familia a la expo y que la conozcan además de ver “in situ” la meta que al día siguiente voy a cruzar.

Luego vino el armado de las bolsas para la competencia. Hice mi lista de lo que debía ir en cada una y la logística se hizo mucho más fácil. Bolsa blanca para las cosas con las que vas el día de la carrera (una especia de mochila para guardar el short y polo con el que uno va el día de la competencia; bolsa negra, que se entrega vacía, sirve para poner en ella todo lo que se usa durante la natación (wetsuit, lentes y gorro); bolsa azul para la bicicleta (casco, guantes, ropa, zapatillas, pulsómetro, lentes, repuestos y comida); bolsa amarilla para la corrida (zapatillas, ropa y podómetro básicamente); y finalmente bolsas verde y roja para “special needs” que son una bolsas especiales para la mitad del ciclismo y la corrida (km 90 y 21 respectivamente) que uno llena con lo que cree que puede necesitar en ese momento, no hay obligación de recogerlas y sólo son un seguro por si acaso. Típicamente uno pone más comida, repuestos y ropa de abrigo por ejemplo y es lo que yo hice.

Esta logística es toda una ceremonia pero es sumamente importante pues lo que no esta ahí ya no se podrá usar. Parte de la tranquilidad al inicio de la competencia está en tener la certeza que las bolsas contienen absolutamente todo lo que se requiere. Es importante el apoyo de los más experimentados para que no se pase nada así que gracias Eduardo por la ayuda!

En la tarde bike check-in y entrega de bolsas. Sigue lloviendo así que no pinta muy bien para el domingo. Incluso se cubren las bicicletas con bolsas para evitar que la lluvia las moje, del todo al menos.

En la noche, luego de algunas coordinaciones para la levantada del día siguiente, a dormir temprano.

Del domingo ya les contaré en la crónica de la carrera que es el siguiente post.

Nuestra meta: su futuro

domingo 7 de junio de 2009

La previa (escrita unos días antes de la carrera)

A pocos días de la competencia quería comentarles lo que se siente, se vive, y la experiencia de la campaña hasta el momento. Lo estoy publicando tarde (bien tarde) aunque lo tenía ya escrito y pensaba subirlo desde Florianópolis pero los días previos se pasan tan rápido, y el acceso a internet no era tan fácil, así que recién ahora, instalado de nuevo en Lima, se los paso.

Es difícil explicar lo que se siente los días previos sin primero explicar lo que se vivió todos los meses anteriores. Sólo así se puede, quizás, llegar a entender mejor la mezcla de sensaciones.

Volviendo atrás, es increíble lo que ha pasado estos últimos meses. En términos de entrenamiento lo que más recuerdo son todas las amanecidas, la rigurosidad de los horarios, las comidas (a pesar que bajé al final como 4kg!), el esfuerzo físico, el mar frío de las 6am, etc. Por trabajo (y otras veces de vacaciones) tengo la oportunidad de viajar y, contando desde que empecé a correr para el Medio Ironman de Paracas que ya les he comentado, al final he “entrenado” (corrido básicamente pues es más difícil el ciclismo y la natación en otras ciudades) en Buenos Aires, Santiago, Orlando, Miami, Montevideo, Madrid, Arequipa, Piura, Tumbes, Máncora, Cusco (aunque fue un intento frustrado igual lo cuento) y, por supuesto, Lima. ¡¡Una preparación en 12 ciudades y 6 países tiene que rendir sus frutos!! Recuerdo las largas horas de entrenamiento, sobre todo los Sábados (levantada 4am y llegar a casa de vuelta a las 2pm en algunos casos) aunque con un grupo de amigos como el que yo tuve la suerte de tener, y compartir carretera, se te hacen mucho más llevables las largas jornadas. Aprovecho para agradecer a Eduardo, Kike, Alfonso, Carlos y Paolo por la compañía, los consejos, el apoyo en el entrenamiento y por estar siempre atentos al avance de la campaña. De igual forma, y de manera especial, un agradecimiento a los papás de Carlos, grandes compañeros de apoyo a este grupo de deportistas amateurs en su sueño de alcanzar la meta del Ironman.



Centrándome en la campaña, debo primero reconocer que, en el papel, no se suponía que tendría la repercusión que al final creo se consiguió. Cuando ponía esto en blanco y negro, junto con Rebeca, se suponía que no pasaría de nuestros conocidos y, en teoría, entre ellos esperaba recolectar los montos y llegar a la meta. Nos reíamos pensando que algún medio podría darle cobertura, en el fondo nos emocionaba la idea pero no nos la terminábamos de creer, y ya ven hoy el saldo es: 3 canales de señal abierta, 3 de cable, 2 entrevistas en la radio, 2 sitios web, aparición en 3 revistas y un diario. Bastante para una idea que nació sólo de las ganas de ayudar. Creo que ya lo comenté antes pero uno comienza haciendo esto pensando que está ayudando a alguien más y en un par de semanas te das cuenta que es todo lo contrario y que el que sale más beneficiado, por todo lo que recibes a cambio, es uno mismo. A veces pienso que yo me llevo más de lo que estoy entregando pero al final, viéndolo en perspectiva, creo que todos ganan.

El avance de la recaudación ha sido lento pero constante. Hoy estamos al 60.2% (S/. 68,211.33) y seguro con lo que ingrese en estos días previos a la carrera o incluso algunos que esperen el resultado de la misma, llegaremos al 80% de la meta lo que equivale a S/. 90,400. Si bien la idea de no llegar a la meta de recaudación (la meta del Ironman no la cuestioné nunca) al comienzo me desanimaba, luego de una breve reflexión me di cuenta que, aunque no llegara a esta meta, cualquier monto recaudado, sean mil, dos mil, cincuenta mil o noventa mil soles, que es a lo que espero llegar, es bastante dinero para la comunidad y es algo con lo que hoy no cuentan así que el sentido de la campaña no cambia en absoluto. Sigue siendo una idea simple y la respuesta de las personas a favor de una comunidad que necesita de nuestro apoyo.

Hoy, camino a Brasil, tengo en la cabeza a mi familia, a los niños de la comunidad y a todas las personas que me han ayudado a mí y a la campaña a llegar a donde estamos. Está claro que este resultado no es sólo mío sino también de todos los que hicieron el esfuerzo extra de empujar la campaña entre sus conocidos, de buscar el apoyo adicional, de soltar ideas, de dar palabras de aliento, de apoyar con su donación, etc. Todos han sido y serán siempre parte de este proyecto y espero que así se sientan. Sin ustedes probablemente el éxito del proyecto hubiera sido mucho menor así que siéntanse bien!!

Siento una mezcla de emoción y ansiedad por que llegue el día de la carrera, por ver “en la cancha” que el largo entrenamiento sirvió para llegar a la meta, por entregar lo recaudado, escoger el proyecto donde se deba invertir y ver plasmado, en algo tangible, el esfuerzo mío y de todos ustedes hacia estos niños y esta comunidad.

Ha sido una experiencia absolutamente increíble prepararme para esta competencia y poder asociarlo a una campaña de ayuda social y de verdad creo firmemente que si todos llevamos a la práctica las pequeñas o grandes ideas que tenemos, estaremos haciendo nuestro aporte y poco a poco realmente haremos de este país, y de este mundo, un lugar mejor. Háganlo y verán que la gratificación que van a sentir y la respuesta que van a encontrar en las personas va a ser mucho mayor de la que pueden imaginar.

Me ha ayudado en lo deportivo (físico) y también en lo personal
. En mi caso, esto me ha permitido acercarme mucho más a mi familia y las personas que quiero, además de haberme permitido conocer gente espectacular. Ahora se con certeza que si me propongo algo, por más duro e increíble que pueda sonar al plantearlo, con el esfuerzo necesario, la constancia y dedicación que se requiera estoy seguro que no hay obstáculo que no pueda salvar. Además, estoy absolutamente convencido que ayudar es fácil. Facilísimo. Sólo hay que proponérselo y llevarlo a la práctica.

Les dejo un video de lo que significa proponerse algo y salir adelante. Un ejemplo para todos.

video

Termino agradeciendo a todos los que estuvieron desde el inicio del proyecto, a todos los que se sumaron, a los que se sintieron parte de esto, a los que me enviaron sus mejores deseos, a los que estuvieron y están aún pendientes, a los que leen este blog y a los que se sientan inspirados por esto para hacer algo por los demás. A todos ustedes, gracias por todo.

Nuestra meta: su futuro

martes 12 de mayo de 2009

Comentarios de otros participantes de la campaña

En este post no quería ser yo el que escriba así que pedí a algunas personas importantes y cercanas para mí que escriban lo que piensan de la campaña. Aquí se los dejo, tal cual ellas lo escribieron...

Rebeca, mi esposa

La verdad es que el empezar esta campaña sonaba un poco a locura: ¿cómo hacer que la gente se detenga a ver esto?, ¿cómo captar su atención?, que se interesen por esto y lograr finalmente que apoyen la campaña. Sin embargo esa locura se hizo realidad y con gran satisfacción para nosotros. Empezamos contactando a algunas personas, enviando mails, conversando con gente. Ahora la Campaña tiene una difusión bastante fuerte y ha tenido gran acogida. Te llevas gratas sorpresas, y no tan gratas también, pero la satisfacción que te genera el recibir una respuesta positiva o un simple gesto de apoyo es invalorable.

Juan Pablo siempre ha sido recontra deportista pero nunca de este tipo de deporte y de pronto se le mete la idea de hacer triatlones y, no contento con eso, hacer un Ironman, carrera de la cual yo ya había escuchado y me parecía simplemente una locura. Y ahora estamos en esto, realmente increíble. De hecho es un gran sacrificio, Juan Pablo entrena súper fuerte, se levanta todos los días bastante temprano a entrenar, irse a trabajar y seguir entrenando en la noche y ni hablar de los fines de semana que son los entrenamientos más fuertes. Y más allá del entrenamiento está la dedicación a la campaña en si, hacer contactos, reuniones, entrevistas, actualizar el blog entre otras cosas.

Es un cambio súper fuerte para nosotros pero con un retorno gratificante: el que estos niños de la sagrada familia puedan ver hechos realidad los proyectos que aseguren la autosostenibilidad de su Comunidad y que Juan Pablo cumpla su gran reto de terminar una competencia tan fuerte como esta. Como se dan cuenta estoy súper orgullosa, y tengo motivos de sobra.

Esperamos realmente más que alcanzar, sobrepasar la meta, y, más allá de eso, crear una conciencia de ayuda por lo menos en la gente a la que hemos podido llegar. Con campañas como esta uno se da cuenta que ayudar es más fácil de lo que se pensaba.

María Isabel, mi mamá

Agradezco mucho ésta campaña porque nos ha dado la oportunidad de conocer y compartir unos momentos muy lindos con la Comunidad La Sagrada Familia, y la labor desprendida de Miguel y su familia para hacer posible un proyecto...imposible.

Me impresionó la ternura y las palabras de cariño de Miguel para cada uno de los chicos. La dedicación, el cariño de las señoras encargadas de las casas de los más pequeños, y, por supuesto, la labor de los voluntarios. Pero por sobre todo los niños, su alegría y su cariño para con nosotros. Realmente ellos dan mucho más de lo que se les puede dar y merecen que hagamos un esfuerzo todos para que pueda éste maravilloso proyecto ser autosostenible en un corto tiempo. Como dicen hay que darles la "caña" y no el "pescado", ellos quieren pescar su propio pescado.

Siento un orgullo enorme de ver como tu gran amor por el deporte lo has volcado en amor en beneficio de La Sagrada Familia y de todos éstos niños que tanto lo necesitan, y estoy segura que todo el esfuerzo físico que vas a realizar será compensado con creces en ayuda económica para ellos y en satisfacción personal para ti. Aunque ya creo que has conseguido esa satisfacción, y bien grande, con el cariño de todos los chicos que te abrazan y te agradecen por lo que haces. Eso no tiene precio hijito, y creo Miguel que no es locura...es puro amor!!!

Ojalá ésta campaña sirva para sensibilizar a más gente e involucrarnos más en las necesidades ajenas, que desgraciadamente son muchas. Y si todos hacemos algo para ayudar a los demás, estoy segura que tendremos mejores personas en un mejor mundo.

Charito, mi amiga

Cuando hace algún tiempo atrás Juan Pablo me contó de esta idea, no puedo negar que me entusiasmé muchísimo y creí, no solo que era una maravillosa idea, sino que sería muy fácil llegar a la meta y pasarla. Mi entusiasmo era tal, que pensé “no hay forma que alguien se pueda negar a aportar”.

Han transcurrido un poco mas de 3 meses y sigo tan entusiasmada como el primer día, pero me he dado cuenta que no era tan fácil llegar y pasar la meta, que cada sol cuesta mucho conseguirlo.
A lo largo de este tiempo me ha tocado ver de cerca el compromiso, entrega y sobre todo el esfuerzo de Juan Pablo. No es fácil encontrar a un chico joven, exitoso, que tranquilamente podría decidir pasar por la vida sin involucrase con las carencias de un grupo de niños, que haga algo como esto. El decidió más que eso, no solo involucrarse y vencer su timidez presentándose en TV, radio etc. pidiendo apoyo para su gran sueño…”Nuestra meta: su futuro”, él también decidió involucrarnos a todos nosotros.

Para mí la campaña ya es un éxito. Aún faltan algunos días para la competencia, aún no hemos llegado a la meta en la recaudación, y aún hay muchas más cosas por hacer y puertas que tocar. Se preguntaran entonces ¿por qué pienso que ya es un éxito, si Juan Pablo aún no ha cruzado la meta? Es un éxito porque él logro que afloraran en muchos de nosotros sentimientos de solidaridad y compromiso con un proyecto, que ahora se ha convertido en nuestro. Ha logrado que nos preocupáramos del futuro de unos niños, que no conocemos, que no son nuestros hijos, que nada nos liga a ellos. Es un éxito porque nos ha dado una lección de vida, nos ha dado la oportunidad de apoyar, de sentirnos un poquito menos egoístas, de mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta que aún hay mucho por hacer y que es ahora cuando debemos empezar.

Nuestra meta: su futuro

domingo 3 de mayo de 2009

Agradecimiento a las empresas

Comenzaré esta publicación comentando que, a pesar que me gustaría que esta sección fuera más extensa por la cantidad de empresas que pueden estar apoyando la campaña, agradezco infinitamente a las que ya mostraron su interés y se comprometieron con su apoyo.

Una de las primeras en contactarnos y que apoya activamente la campaña es Puma. La marca deportiva que tiene una línea para correr se ha sumado al apoyo de estos niños con una donación importante así que si quieren retribuir de alguna manera el gesto, ya saben que marca de ropa comprar la próxima vez que tengan que decidir. Gracias Franco!



Agradezco también a Kimberly-Clark Perú quienes apenas tuvieron noticia de la campaña se contactaron para ofrecer en donación sus productos. A Yumax que también se sumó con una donación económica y algunos productos para los niños. Gracias Bertha y Marco!




La Universidad de Lima está apoyando muchísimo con la difusión entre sus empleados y alumnos. A los primeros les facilita la donación mediante el descuento por planilla y para los segundos ha creado unos afiches y módulos que permitan que el alumnado se entere y ponga también su granito de arena en este proyecto. Gracias a la Dra. Ilse Wisotzki y su equipo de profesionales!




A través del impulso de mi hermano, Gildemeister apoya a la campaña mediante la difusión entre sus empleados, facilitando la donación también a través del descuento por planilla y duplicando además lo que entreguen sus colaboradores con una donación de manera institucional. Gracias LuisFer!



También hay algunas que han ayudado difundiendo entre sus empleados y exhortándolos a hacer su donación como Lan, Derco o Antamina. Gracias Vero, Xime, Chalo y Carmela!

Incluso fuera del Perú, pero gracias a la gestión de peruanos, la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos de Wharton, WHALASA por sus siglas en inglés, apoyó la campaña recaudando fondos a través de dos eventos que hicieron para este fin. Gracias Pao!



Y hablando de eventos, algunas editoriales y distribuidoras de libros han comprometido su apoyo mediante la donación de libros que serán subastados en un futuro evento y hasta podrían donar algunos libros para la biblioteca de la comunidad. Gracias a Zeta, Planeta, La Familia, Norma y estoy seguro muy pronto se sumarán algunas más. Los mantendré al tanto del día del evento para que todos puedan asistir. Gracias Titi!

Adicionalmente hay algunas empresas que han tenido interés en la campaña e incluso algunas que anónimamente apoyan la campaña. A todos ellos el reconocimiento y agradecimiento desde aquí y esperemos se pueda concretar en un apoyo en los próximos días.

Quiero terminar comentando el gran corazón de una empresa de elaboración de envases quienes escuchando unos minutos sobre la campaña, a través de una llamada telefónica, y ante la necesidad de conseguir latas para colectas que pueden ayudar a continuar recaudando fondos, sin pensarlo dos veces donaron todas las latas que se requerían y hasta se excusaron por no poder imprimirlas a colores por tener las máquinas ocupadas. Gracias Ricardo!

Estas empresas son un ejemplo de interés en la sociedad en la que trabajan, más allá del punto de vista comercial. Ellos, como las personas que han donado, también entienden que juegan un rol importante en el desarrollo de este país y que estos y todos los otros niños son el futuro de nuestra sociedad.

Así como ellos, algunos de ustedes que leen estas líneas y trabajan en empresas también pueden sumarse a la campaña. Puede ser de manera económica como Puma o Yumax o con productos como Kimberly-Clark. Incluso, si ninguna de las opciones anteriores aplica, pueden hacerlo difundiéndolo entre su personal, proponiendo colectas internas para este fin o proponiendo donaciones con cargo a descuento de la boleta como Gildemeister.

Es increíble lo que se consigue yendo, con el corazón abierto y la ilusión de que todo se puede, a solicitar ayuda de los demás. Lamentablemente yo no puedo llegar a todas las personas ni a todas las empresas, aunque uisiera, y es allí donde la participación de ustedes es fundamental. Como han podido ver en todos estos ejemplos, opciones hay muchas, es cuestión de tener el interés de hacerlo y espero que algunos de ustedes lo hagan.

Como se dice por ahí, lo peor que puede pasar es que digan no. Ayúdanos a difundir el proyecto. Participa. Cree, y te aseguro que te sorprenderás de la buena disposición de las personas y las empresas.

Nuestra meta: su futuro




domingo 19 de abril de 2009

Entrenamientos

Muchos me han venido preguntando acerca de mis entrenamientos, ¿cuánto entreno?, ¿cómo entreno?, ¿a qué hora entreno y con quiénes?, ¿cómo voy progresando?, etc. así que decidí que el post de hoy se va a centrar en ese tema.

Les voy a contar un poco como yo entreno para esta carrera y cómo me preparo para las 17 horas que me va a tocar hacer el día de la competencia. Hago la acotación ya que estoy seguro hay otros atletas (¡hablo como si yo fuera uno de ellos!) que entrenan de forma diferente, y muy probablemente mejor.

Como ya saben, la competencia es una triatlón y consta de 3 deportes uno tras otro así que les comentaré de la forma como me preparo para enfrentar cada una de las etapas de forma independiente y luego un recuento de mi semana promedio (tomo como ejemplo esta última semana).

La Natación

Para mí el más difícil de los 3 deportes ya que es muy técnico, soy muy lento y nunca hice natación antes. Por la misma razón, el nadar se me hace un poco aburrido y por momentos un mero trámite para asegurar que puedo pasar al ciclismo el día de la carrera. Es un deporte excelente pero no termino de agarrarle el gusto.

Típicamente nado de 2 a 3 veces por semana, dos de esas sesiones en piscina y la tercera en el mar (Lun pm-Mie pm-Vie am). La piscina, de 25 o 50 metros de largo y el mar de Chorrillos, infinito. Las distancias van variando por semana pero comencé con unos 1,700mt promedio y ahora ando en unos 2,500mt con un máximo realizado de 3,200mt en el mar (en la competencia son 3,800mt total así que ya estoy cerca!). Las sesiones duran poco más de una hora.


El equipo para entrenar es relativamente simple: ropa de baño (las normales de playa, no me animo a usar ninguna de las especiales de natación todavía), gorro, lentes, paletas y boya para hacer ejercicios específicos en la piscina y en el mar sólo un wetsuit para combatir el frío (a pesar de eso, entrar a las 6am al mar, sobre todo ahora que ya no es verano, para mí es igual complicado).

Con la velocidad a la que voy en los entrenamientos debiera completar la parte de la natación el día de la competencia en aproximadamente 01:40 horas pero apunto a 02:00 y no me estreso. El truco, para mí, es relajarte en el agua, avanzar y esperar a que se termine sin pensar mucho en cuanto falta.

La Bicicleta

El segundo en complejidad para mí y el segundo en orden el día de la carrera. También hay mucha técnica de pedaleo y cadencia pero me conformo con llevar un ritmo aceptable para completar los 180km de la carrera en algo menos de 7 horas dejando algo de resto físico para la maratón. Por lo menos ya usa intensivamente las piernas que es lo que estoy acostumbrado a usar por el fútbol y básquet.

En una semana regular hago ciclismo 3 veces en la semana, dos de entrenamiento y el fondo del fin de semana (Mar am-Jue am-Sab am). En la semana una sesión dura entre 01:30 y 02:00 horas (eso es entre 40 y 60 kilómetros por vez). Salgo con la bicicleta a la carretera Panamericana, a la Costa Verde o incluso hago estacionaria en el gimnasio si el día está malo o no tengo auto de compañía. Los sábados se hacen fondos realmente largos. Comencé con 90km y este fin de semana ya hice 180km (el 100% de lo que voy a hacer el día de la carrera) en 06:20 horas! Los sábados salimos siempre en grupo con autos que van detrás del grupo protegiendo del resto de autos. Aprovecho para agradecer a los papás de Carlos (atleta que también va por primera vez al Ironman) porque siempre nos acompañan en la ruta!

El equipo y la logística aquí son un poco más complejos. Bicicleta con aerobar (timón de reposo que favorece una posición aerodinámica), casco, lycra con refuerzo para aguantar más de 6 horas sentado en la bici, guantes y hartas provisiones. Yumax por montones y algunas barras de cereal para comer en el camino. Sí, en la bicicleta uno va comiendo ya que en los otros dos deportes es mucho más complicado.

La complejidad adicional en esta etapa radica en que dependes de un elemento externo, la bicicleta, y si se rompe se puede quebrar con ella el sueño de cruzar la meta (créanme, pasa!). Por otro lado, que no les toque viento en contra sino su velocidad, y con ella el resto físico que tenían, va a disminuir considerablemente.

Al ritmo que voy en los entrenamientos, vale mencionar que soy de los más lentos del grupo, apunto a terminar casi 7 horas los 180km el día de la competencia. Considero que es preferible hacer unos 20-30min más en la bici y no llegar destruido a la maratón que acelerar y no poder correr después (créanme, también pasa!).

El truco para mí aquí es dividir los 180km en partes y poner metas cortas que una vez que las superas te colocas la siguiente. Pensar desde el inicio en 180km puede ser intimidante así que prefiero pensar en bloques de 15km (más o menos media hora entre uno y otro).

La Carrera

Uno podría pensar que es el más fácil de los tres. Después de todo, ¿qué tiene de difícil ponerse a correr a un ritmo parecido durante unas horas? Felizmente para mí, sin llegar a ser algo fácil de hacer, es el menos complicado en términos individuales. Digo en términos individuales porque después de 2 horas de natación y 7 en bicicleta cualquier cosa es complicada!

En fin, piernas también así que por lo menos me debería ser familiar el ejercicio.

En una semana promedio corro de 2 a 3 veces. De todas maneras los Mie am, algunos Vie am después de nadar y los Domingos hago fondos de carrera. A veces se corre después de algunas sesiones de ciclismo (Ma am y Jue am) para entrenar al cuerpo a aprender la transición entre la bici y la carrera que suele ser complicada (uno empieza a correr como si estuviera acalambrado). Los miércoles hago entre 15km y 20km y los domingos debiera hacer entre 20km y 30km (digo debiera porque los dos últimos fondos he estado un poco flojo, un poco por tiempo y un poco por cansancio acumulado). Mi máximo fondo hasta el momento han sido 26km que pudieron haber sido 30km sin mayor problema. Pasar los 30km es complicado. Los que han corrido una maratón llaman a ese momento de la carrera “el muro” pues aparentemente sientes que te ponen una pared a frente y no puedes seguir. Obviamente uno sigue y termina llegando y es lo que voy a hacer así que les he pedido a mis amigos que ni me hablen del muro. Si lo llego a conocer que sea el día de la carrera y en persona y no por referencias de terceros. Prefiero no sugestionarme.

Aquí la logística es muy simple: zapatillas cómodas (yo tengo unas Puma Complete Infinitus que me funcionan perfecto), short que no incomode, polo cómodo y a salir.


Si mantengo el ritmo de entrenamiento debería terminar una maratón en 04:30 aproximadamente pero eso me parece una utopía, sobre todo considerando que ese día voy a tener 9 horas de ejercicio encima. Mejor apunto a 06:00 horas y así no me estreso.

La clave aquí es mantener un ritmo constante. Cualquier cambio de ritmo te desgasta demasiado así que si alguien me pasa debo quedarme tranquilo y respetar mi paso para llegar hasta el final. Si los últimos (pocos) kilómetros uno siente que le queda físico entonces se puede aumentar el ritmo pero no se van a ganar más que un par de minutos en el reloj final.

Otros

Adicionalmente a lo que les comento, hago pesas/ejercicios de refuerzo dos veces por semana, Mar pm y Jue pm, con lo cual completo como 11 sesiones de entrenamiento en ese periodo.
Hay que sumar a estas horas, las horas dedicadas al trabajo regular de oficina más el tiempo dedicado a la campaña y la verdad queda muy poco hasta para dormir. El descanso es sumamente importante y ahí tengo un gran pendiente pues duermo en promedio unas 5 horas diarias, salvo los domingos donde descanso un poco más y corro más tarde.

Hay un cuarto deporte que se debe tener en cuenta cuando uno se preparar para una competencia como ésta y no se le puede dejar de lado pues es la base que permitirá que se pueda seguir con el fuerte plan de entrenamientos y llegar entero el día de la carrera: la nutrición. Yo he perdido ya 4kg de peso entrenando, a pesar de comer grandes cantidades de todo lo que quiera, con muchas pastas y hasta en el desayuno.

Para que tengan una idea, en un fondo de ciclismo, que termina con una carrera corta de 5km-8km, se queman unas 4,000-6,000 calorías. Eso equivale a 3 días de alimentación regular consumidos en uno solo así que la alimentación es un tema fundamental. Yo me ayudo con suplementos vitamínicos, proteína de huevo, Ovo Power, Maltodextrina antes de entrenar y Glutamina para la recuperación muscular.


Reflexiones finales

¿Sigo este plan al 100%? Es imposible. Por lo menos para mí y mis otras responsabilidades. Siempre hay algo: trabajo, región familiar, lesiones, imprevistos o el simple cansancio acumulado que un día no te dejan entrenar.

Lo que sí me queda claro es que si me pierdo un entrenamiento no va a hacer gran diferencia el día de la carrera así que no me estreso y mucho menos trato de recuperarlo entrenando doble (o triple) horario al día siguiente. Lo último no es excusa para no entrenar nunca o perder varios entrenamientos seguidos. Eso sería una locura pensando en el día de la carrera.

El entrenar para un Ironman no es sólo lo deportivo, es un estilo de vida que uno tiene que asumir y que implica desde hábitos personales e incluso involucra el entorno familiar, de trabajo, social, etc. Es un sacrificio grande que rinde sus frutos cuando uno cruza la meta. En mi caso es quizás más grande por lo inexperto que soy para el tema pero la recompensa de saber que estos niños podrán tener un mejor futuro es suficiente aliciente para seguir adelante.

Independiente de que corras un Ironman o no, el aliciente de poder otorgarle a estos niños una nueva oportunidad debería ser suficiente motivo para impulsarte a apoyar. Son 730 niños hoy, y miles en el futuro si ayudamos a que la comunidad continúe con su trabajo, a los cuales podemos cambiarles el futuro.


¡Hagámoslo!


Nuestra meta: su futuro